Mensaje a las consagradas y los consagrados y de Hungría en peregrinación hacia la Catedral de Mukachevo, en Ucrania, para invocar la paz en todo el mundo.
Queridas consagradas y queridos consagrados:
Acompañamos de corazón los pasos de vuestra peregrinación, uniéndonos a todos los hombres y mujeres de buena voluntad que, en la cadena eucarística promovida por el Consejo de Conferencias Episcopales de Europa (CCEE), rezan por la paz en Ucrania y en el mundo entero.
Camináis hacia la catedral de San Martín en Mukachevo como peregrinos de esperanza por el camino de la paz. Vuestras oraciones y vuestras muestras de cercanía hacia un pueblo herido son signo de una profecía discreta y luminosa que, en medio del estruendo de la guerra, se hace presencia, comunión y consuelo.
Junto al pueblo de Ucrania, tan duramente probado, abrazáis idealmente a todos los pueblos heridos por la guerra: en Europa, en Tierra Santa y en Oriente Medio, en África, en Asia y en todo lugar donde el conflicto siembra muerte, miedo e inestabilidad, obligando a muchos a abandonar sus hogares y a vivir como refugiados. Vuestro camino se convierte así en un signo concreto de cercanía a cada hombre y cada mujer que vive bajo el peso de la violencia, aguardando la paz.
El lema que habéis elegido, «La paz espera a sus profetas», interpela profundamente a cada consagrado y consagrada, llamados a vivir la profecía con su propia vida, a través de la fidelidad cotidiana al Evangelio, con una oración que abre espacios a Dios, con gestos concretos de fraternidad y reconciliación, con una sincera disponibilidad a dejarse transformar por su amor.
Con afecto os encomendamos al Señor, bajo la mirada maternal de María, para que custodie vuestro camino y lo haga fecundo.
Hna. Simona Brambilla, M.C., Prefecta
Vaticano 27 de marzo de 2026