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La creación refleja las heridas del corazón humano

En el Tiempo de la Creación, el Dicasterio invita a consagradas y consagrados a examinar sus comunidades, relaciones y misiones a la luz del mensaje de León XIV. La exposición itinerante «Peregrinos de Paz en el camino de la Esperanza» ofrece una herramienta de formación y sensibilización

Si la paz comienza en el corazón, ¿qué revelan nuestras comunidades, nuestras relaciones y nuestras misiones sobre la manera en que cuidamos la creación?

Desde el 1 de septiembre, Jornada Mundial de Oración por el Cuidado de la Creación, hasta el 4 de octubre, fiesta de san Francisco de Asís, esta pregunta vuelve a ocupar un lugar central. Pero, en realidad, debería acompañarnos cada día también a nosotros, consagradas y consagrados. Cuidar el medio ambiente significa asumir una responsabilidad común y construir la paz.

Pero es también un gesto de esperanza: una forma de contemplar la creación de Dios y un acto de responsabilidad hacia las generaciones presentes y futuras. Cuidar el medio ambiente como un don precioso significa recuperar la armonía entre la humanidad y el planeta.

Mirar el mundo con esperanza permite proteger sus recursos de la explotación, combatir el cambio climático y sembrar una paz concreta y duradera. Para nosotros, consagradas y consagrados, es una peregrinación que se vive en las relaciones, en los gestos de cuidado, en la oración y en la contemplación. Así nos convertimos en peregrinas y peregrinos de esperanza por el camino de la paz.

La herida de la creación y la del corazón

Las palabras de León XIV en el Mensaje para la XI Jornada Mundial de Oración por el Cuidado de la Creación dirigen la mirada a la raíz de este vínculo entre el cuidado de la creación y la paz.

Las palabras de León XIV en el Mensaje para la XI Jornada Mundial de Oración por el Cuidado de la Creación ponen de relieve el vínculo entre el cuidado de la creación y la paz. «Actualmente, estamos siendo testigos de múltiples crisis y de un gran sufrimiento humano», escribe el Papa, mientras se acelera «la destrucción del equilibrio armónico de la creación». Estos fenómenos «no están separados», sino que forman «un único clamor de sanación y de paz que surge de un mundo herido».

La guerra no se detiene en los campos de batalla. Se cobra vidas, desgarra familias y obliga a millones de personas a abandonar sus hogares. Deja una destrucción social y ecológica que perdura durante generaciones, devasta los ecosistemas, contamina el aire y el agua y pone en peligro la seguridad alimentaria. Inflige heridas, afirma León XIV, que dañan «todo el entramado de la vida».

Estas desarmonías no dependen únicamente de sistemas y estructuras imperfectos. «Es en el corazón humano donde se libran las luchas más profundas», escribe el Papa. Allí se enfrentan el amor y la indiferencia, la verdad y la ilusión, la justicia y la injusticia. Cuando el corazón se desvía, las relaciones sufren y las estructuras reflejan su desorden.

Estas palabras interpelan nuestra vida y nuestra misión. Nos piden mirar a la raíz de los gestos, las relaciones y las decisiones comunitarias. La conversión ecológica comienza con un cambio personal y colectivo: volver a orientar hacia Dios nuestros deseos, sanar las heridas y abrir nuevas posibilidades.

Allí donde los corazones se renuevan, lo que ha sido utilizado para la destrucción puede orientarse hacia la vida, el cuidado de los pobres, el alimento de los hambrientos y el cuidado de la creación. Los verdaderos instrumentos de la paz brotan, escribe León XIV, «de corazones formados por el Evangelio y sostenidos por la gracia de Dios».

Una exposición para conocer y acoger

Para llevar este llamamiento a la formación de las comunidades, el Dicasterio pone a disposición «Peregrinos de Paz en el camino de la Esperanza», la exposición itinerante realizada por la agencia de comunicación Mediacor.

Veinticuatro paneles, con imágenes, palabras y testimonios, conducen desde las sombras del presente hasta la luz de la esperanza. El recorrido invita a leer las heridas de nuestro tiempo a la luz del Evangelio y del testimonio de consagradas y consagrados. Tres son los itinerarios:

  • Hermanas y hermanos todos: la fraternidad universal que derriba muros, construye puentes y genera una cultura del encuentro.

  • Laudato si’: el cuidado y la protección de la creación como responsabilidad compartida.

  • ¿Dónde estás?: la escucha del clamor de los pobres, la justicia social y la cercanía a las personas marginadas.

Presentada ya en Roma a miles de consagradas y consagrados, la exposición está ahora disponible para institutos de vida consagrada, sociedades de vida apostólica, comunidades religiosas, diócesis, parroquias y otras realidades eclesiales. Puede acogerse como herramienta de formación, evangelización y sensibilización sobre la fraternidad, el cuidado de la creación y la justicia social.

Una lista de reproducción de tres vídeos permite conocer la exposición y sus itinerarios. El vídeo Laudato si’ presenta el recorrido dedicado al cuidado de la creación.

Acoger la exposición significa ofrecer a las comunidades una herramienta para mantener unidas oración y responsabilidad, contemplación y cuidado, y recorrer el camino indicado por León XIV: «del desierto al jardín, de la división a la comunión y de la violencia a la paz».

Información y reservas
Correo electrónico: info@mediacor.it
Teléfono: +39 348 761 9700