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Chicago, apoyar a las consagradas en la vida y la misión

El Dicasterio participó en el encuentro promovido por la Conrad N. Hilton Foundation, dedicado a la formación, el acompañamiento y la misión de las consagradas. Las visitas a la Annunciata School y al Precious Blood Ministry of Reconciliation permitieron conocer de cerca algunos de los desafíos de la sociedad estadounidense, marcada por la violencia, la marginación y la pobreza, y la respuesta de la vida consagrada que, a través de la colaboración, sigue generando esperanza.

¿Cómo dar continuidad a las obras y compartir la responsabilidad de proteger a las personas vulnerables? ¿Cómo acompañar a las consagradas en las distintas etapas de la vida, desde la formación hasta la atención en la vejez? ¿Cómo reforzar la colaboración para responder a los nuevos desafíos de la misión?

Estas son algunas de las preguntas que guiaron el encuentro de la Catholic Sisters Initiative, titulado «Caminar juntos en la solidaridad y la esperanza: fortalecer las comunidades y promover un impacto compartido para el bien común», promovido por la Conrad N. Hilton Foundation en Chicago del 14 al 16 de octubre de 2026.

La iniciativa reunió a representantes de distintas realidades eclesiales, educativas y sociales para reforzar las redes de apoyo a las consagradas, favorecer el intercambio de experiencias e identificar nuevas formas de colaboración al servicio de las personas y las comunidades.

En representación del Dicasterio para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica participaron Daniela Leggio, responsable de la Oficina de Promoción y Formación, y la Hna. Rosemary Rese, oficial del Dicasterio.

 

Un Dicasterio que escucha, forma y acompaña

El Dicasterio no se reduce a normas, procedimientos y documentos. Es también, y sobre todo, un servicio de escucha, diálogo y acompañamiento de los Institutos y de las personas consagradas. Este es el aspecto, quizá menos conocido, que Daniela Leggio quiso poner de relieve durante el panel del 15 de octubre, dedicado al testimonio profético y compasivo.

En el diálogo con los participantes se puso de manifiesto la importancia de acompañar a las consagradas en las distintas etapas de la vida, apoyando su formación, su preparación para las responsabilidades de gobierno, su renovación espiritual y su atención en la vejez.

Un servicio que se concreta en la escucha de las dificultades, el apoyo a quienes ejercen responsabilidades de gobierno, la prevención de situaciones problemáticas y la promoción de la protección de las personas.

En esta perspectiva, la formación ocupa un lugar central. Un ejemplo es e-Studium, el itinerario bienal promovido por el Dicasterio que, mediante clases en línea y traducción a varios idiomas, ofrece a consagradas y consagrados de todo el mundo la oportunidad de profundizar en el Magisterio, la normativa y la praxis de la vida consagrada.

 

Colaborar, dar continuidad, proteger

La escucha y el aprendizaje mutuo estuvieron en el centro de las jornadas de diálogo, como expresión de un estilo sinodal capaz de favorecer nuevas colaboraciones y hacer que los proyectos sean más eficaces y duraderos.

Se prestó especial atención a la sostenibilidad de las obras, a la responsabilidad compartida y a la necesidad de evaluar los resultados de las iniciativas, para poner en valor las experiencias e identificar respuestas adecuadas a las necesidades de las comunidades.

Entre las prioridades también destacó la protección de niños, jóvenes y adultos vulnerables, que ha de integrarse cada vez más en la planificación y la gestión de los servicios. Una responsabilidad compartida que requiere formación, prevención y una atención constante a la dignidad de cada persona.

En el diálogo participaron responsables de organizaciones educativas y sociales, representantes de las entidades asociadas y del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral, el Dicasterio para la Comunicación, la Comisión Pontificia para la Protección de los Menores y la Unión Internacional de Superioras Generales.

 

Junto a los niños y las familias: educar para construir el futuro

El 13 de octubre, antes del inicio del encuentro, las representantes del Dicasterio visitaron la Annunciata School y el Precious Blood Ministry of Reconciliation, dos realidades sostenidas por la Conrad N. Hilton Foundation. Fue una oportunidad para conocer directamente el compromiso de las consagradas y de sus colaboradores en contextos marcados por las dificultades económicas, las desigualdades y la violencia.

En la Annunciata School, que acoge a niños y jóvenes de entre tres y catorce años, pudieron observar una experiencia educativa en la que la dedicación de las consagradas se une al compromiso de los docentes y a la participación de las familias.

Resultó especialmente significativa la relación de los docentes con los alumnos, sustentada en métodos didácticos actualizados y en una educación que integra la formación académica, la fe y el sentido de comunidad. Un itinerario que busca poner en valor las capacidades de cada uno y preparar a los jóvenes para asumir sus propias responsabilidades en la familia, en la Iglesia y en la sociedad.

La Annunciata School y la Immaculate Conception School, ambas dirigidas por las Hijas de María Inmaculada de Guadalupe, acogen en conjunto a 360 alumnos procedentes de familias de barrios con dificultades socioeconómicas. A través del proyecto Hope for the Future, las dos escuelas ofrecen también apoyo a los niños que han vivido experiencias traumáticas, mediante servicios de orientación, musicoterapia, arteterapia y terapia a través del movimiento. Las escuelas colaboran además con el Big Shoulders Fund.

La visita permitió apreciar la valiosa, pero también exigente, labor que realizan las consagradas y sus colaboradores para ofrecer a los niños y a las familias en situación de desventaja nuevas oportunidades de crecimiento.

En un contexto marcado por profundas desigualdades e injusticias, esta labor representa un signo concreto de esperanza: no se limita a transmitir conocimientos, sino que contribuye a devolver dignidad a las personas, a poner en valor sus potencialidades y a abrir perspectivas para un futuro mejor.

 

De la violencia a la reconciliación: la esperanza que nace del encuentro

La visita al Precious Blood Ministry of Reconciliation, fundado en 2002 por los Misioneros de la Preciosísima Sangre, permitió a las representantes del Dicasterio conocer una realidad dedicada al acompañamiento de jóvenes y familias de dos barrios del South Side de Chicago, profundamente marcados por la violencia.

Especialmente conmovedor fue el testimonio de una madre que, tras perder a su hijo a causa de la violencia, encontró la fuerza para colaborar con otras familias golpeadas por el mismo sufrimiento. Un testimonio de cómo el dolor, cuando encuentra escucha y apoyo, puede transformarse en cercanía a los demás y abrir caminos de reconciliación.

El centro ofrece itinerarios de acompañamiento para afrontar los traumas, oportunidades educativas y laborales, asistencia psicológica y emocional, viviendas asequibles y apoyo en situaciones de emergencia económica. A través de la orientación profesional y el desarrollo de competencias, ayuda además a los jóvenes a construir itinerarios de autonomía social y económica.

La experiencia muestra que la reconciliación no es solo un ideal, sino un camino concreto que pasa por la escucha, la reconstrucción de las relaciones y la posibilidad de imaginar un futuro diferente.

Las dos visitas hicieron visible la contribución de la vida consagrada en contextos complejos, en los que la misión se realiza mediante el trabajo compartido con educadores, trabajadores sociales, voluntarios y familias.

A las consagradas, los consagrados y sus colaboradores va la gratitud del Dicasterio por la dedicación con la que acompañan a niños, jóvenes y familias, especialmente en las situaciones de mayor vulnerabilidad. Un compromiso cotidiano que, incluso ante las dificultades, sigue salvaguardando la dignidad de las personas y generando esperanza.

 

Para profundizar

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